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domingo, 19 de septiembre de 2010

PALABRA


La palabra me salva y me condena (Jesús Lizano)


Quizás tuvo la culpa la palabra,
o quizás fuera yo que la persigo,
mecido - como el viento acuna al trigo-
del mágico y fugaz abracadabra.

Palabra que me tumba y que me labra,
que se esconde y al fin se hace testigo,
que se amiga y se torna en enemigo
y otra vez me destruye y me relabra.

Palabra que "me salva y me condena",
que en armas se levanta, que me adora,
que me excluye, palabra que me invita,

que ofrece libertad y me encadena,
palabra que me odia y me enamora,
que me mata y después me resucita.