
El mar, lleno de urgencias masculinas,
bramaba en derredor de tu cintura...
Oceánida-Leopoldo Lugones
Cuentan que una mujer de gran belleza
del mar se enamoró, que hasta su orilla
llegó, se desnudó y así sencilla
quiso al mar regalarle su pureza.
El mar la trasformó con gran destreza,
la modeló despacio como arcilla,
escamando cadera, pie y rodilla,
humano el brazo, el tronco y la cabeza.
Mitad mujer y pez vive sin pena,
lo cantan las espumas de las olas
y su lecho de amor, fondo de arena,
…y dicen que el rumor de caracolas
son las manos del mar, que en la sirena
acaricia rosadas amapolas.
6 comentarios:
Decir que llegué! Empiezo a leerte, a releerte, con el habitual entusiasmo.
Linqué tu blog al mío, me puse de seguidora en esta página y aquí estoy, toda ojos y aplausos.
Se te quiere, mi cordobés de luna. Que conste.
Con una reverencia ante tu ingenio y arte me retiro para volver muchas veces.
Te abrazo con la acostumbrada ternura.
Marién
Tenerte como seguidora es todo un lujo y a la vez una obligación, para intentar no defraudarte como lectora
Un abrazo
Hermosa historia hecha soneto. Un abrazo:
Tadeo
Gracias Tadeo; creo que como figura mitológica, el de la sirena es un buen tema para que tu le dedicases un magnífico soneto.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué lindo!!!!!!
Antonio cariño, me encantó. Me dijiste que leyera cada dia un par de ellos y te hago caso, aunque me quedo con unas ganitas de seguir.... Bueno.... Por hoy va bien, aunque sí te digo que amenazo con volver. Te envio un besito envuelto en la espuma de ese mar. Isabel.
Gracias Isabel. Es un honor tenerte como lectora. Un abrazo.
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