
Ayer te pedí pie para un soneto
y tú me diste el tuyo, apresurada...
Juan José Camisón
Ayer te pedí pie para un soneto,
y tan al pie de letra me entendiste
que descalzando el diestro me pusiste
de suavidad un blanco parapeto.
Erraba el corazón bajo tu peto,
trazó tu dedo el mapa a mi despiste
y fui corsario, al juego que me urdiste,
que descubrió tu cueva y su secreto.
De par en par el cofre del tesoro
mostraba dos rubíes y un diamante,
zafiros y esmeraldas, plata y oro;
Acento y rima, todo fue olvidado.
Jamás vuelvo a pedirte verso entrante,
que pierdo pie ante el tuyo descalzado.
2 comentarios:
Bonito soneto, también, Antonio, con un terceto final precioso.
Un saludo
Gracias Emilio. Me alegro que haya sido de tu agrado.
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