
Me late, en tu presencia, un avispero
de avispas sorprendidas que revuelan
de aurícula a ventrículo y se cuelan
al flujo de mi aorta y su sendero.
A sístole recorren cuerpo entero,
del tórax al abdomen, me modelan,
subiendo a mi garganta descongelan
el congelado hielo de un te quiero.
Llegando a mis extremos capilares
mitad de su camino finalizan ,
y vuelven al torrente azul, venoso,
buscando de su inicio los lugares,
me ascienden cava arriba, me aterrizan
de nuevo al corazón, y soy dichoso.
10 comentarios:
Un bonito soneto entrelazaod entre colmenas, sístoles y diástoles, bueno se ve que manejas el tema, por algo eres médico.
Me ha gustado, Antonio.
Recibe un cordial abrazo
Me gusta tu soneto amigo. Una clase de anatomía amorosa estupenda.
Espero pases algún día por mi blog.
Saludos cordiales desde Extremadura.
Carmendy
Te echaba de menos y vuelves con un soneto magnífico en el fondo y en la forma.
Gracias por compartirlo.
Besos. María
Admirado DOCTOR-POETA,te he echado tanto de menos...,te buscaba con ansias, porqué TUS BELLISIMOS SONETOS,me resultan un placer para el alma.
Gracias por compartirlos (por favor regalanoslos mas a menudo).
Desde esta tierra de barros, un abrazo. MªTeresa Rodríguez Carretero
Gustavo: Gracias por tu lectura. ¡Habrá que aprovechar la jerga!
Gracias por tu gentil visita. Un saludo a la vecina tierra extremeña.
María; Gracias. Siento no poder renovar este blog con la frecuancia que algunos lectores exigen (y merecen).
Un abrazo
María Teresa.
Excesivos halagos, pero que se agradecen.
Excelente soneto, amigo mío, con esa dulzura que sabes imprimir a tus versos amorosos.
Un saludo cordial.
Candela: Nuevamente mi agradecimiento por estar ahí. Besos.
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