
Me estoy muriendo a chorros de quererte,
a chorros por mis venas. Desangradas,
mis sienes son paredes blanqueadas,
a chorros de buscarte y no tenerte.
A chorros de soñarte y de no verte,
huérfanas de tu olor mis almohadas,
a chorros de mis todos y tus nadas,
se escombra mi solar sin contrafuerte.
Envuélveme en tu abrazo, y con su magia,
tapóname el brocal de mis sangrías
para aliviar mi pálida derrota,
frenando esta mortífera hemorragia
y rellena estas venas, tan vacías,
con néctar tus besos, gota a gota.

6 comentarios:
Me rindo siempre ante los encantos de un buen soneto, Antonio.
Saludos y buen fin de semana.
María.
Gracias por tu visita y tus elogios. Un abrazo.
Impresionante Antonio.
Bueno, lo podía haber titulado soneto vampiresco, con tanta sangre de por medio. Besos
Querido Antonio, sin duda alguna, eres uno de los más grandes sonetistas de todos los tiempos. Son impresionantes tanto el lirismo como el sentimiento que destila la gran fuerza del talento poético que te habita.
Si eres tan buen médico como poeta, me mudo a Córdoba gravemente enferma.
Con toda la GRAN ADMIRACIÓN, el RESPETO y el CARIÑO que me inspiras, un ENORME ABRAZO,
Victoria Teresa Mata.
Querida Victoria; Como médico, y sobre todo como poeta, permíteme que ironice, pero me parece que se te olvidó tomar alguna pastilla.
Creo que me flta mucha calidad y mucha cantidad para llegar a donde afirmas. Sin ir más lejos tú me superas con creces.
No enfermes por favor, que no me gusta curar a los amigos. Un abrazo
Publicar un comentario en la entrada