Baelo Claudia guarda en salazones
esplendores romanos, y Bolonia,
(su duna de almohada)testimonia
el sueño de un amor. Nuestras pasiones,
riñendo como bravos centuriones.
Vencido a tu besar de parsimonia
huyó mi corazón de Babilonia,
esperas, dudas, mil cavilaciones.
Con la Sierra de Plata por testigo,
el viento de Tarifa y el estrecho
con fuerza huracanada nos soplaba,
yo quise cobijarme con tu abrigo,
fue bichero tu manjo, y de mi pecho,
cayó mi corazón a tu almadraba
