
Mujer, sensualidad por donde miro;
me prendes y transmutas si tus ojos
me miran tan profundo, o si los rojos
labios en arco lanzan un suspiro.
Mujer, toda atracción, absorto admiro
tu seno circular. No son antojos,
caderas donde encuentro sin enojos
la bisectriz final de mi retiro.
Mil y mil vueltas doy, no puede ser.
Si miro fijamente hombre y mujer,
me planto ante mi Dios de hinojos, digo;
¡Perdóname Señor, si ves que sigo
incrédulo en que tanta maravilla
pueda toda nacer de mi costilla!
