El mar, lleno de urgencias masculinas,
bramaba en derredor de tu cintura...
Oceánida-Leopoldo Lugones
Cuentan que una mujer de gran belleza
del mar se enamoró, que hasta su orilla
llegó, se desnudó y así sencilla
quiso al mar regalarle su pureza.
El mar la trasformó con gran destreza,
la modeló despacio como arcilla,
escamando cadera, pie y rodilla,
humano el brazo, el tronco y la cabeza.
Mitad mujer y pez vive sin pena,
lo cantan las espumas de las olas
y su lecho de amor, fondo de arena,
…y dicen que el rumor de caracolas
son las manos del mar, que en la sirena
acaricia rosadas amapolas.
