
Tu nombre está brincándome en la lengua
como un potrillo nuevo por el prado.
Tu nombre es un caballo desbocado
que por el paladar se me deslengua.
Tu nombre, con nombrarlo no se mengua,
se crece más y más. Por el costado
se me hunde en una llaga. No hay cuidado,
tu nombre en mi palabra no desmengua.
Tu nombre, de mi pecho a mi garganta
se eleva, salta, brinca y se levanta,
Tu nombre brinca en mí, yo brinco en él
y salto letra a letra por su forma.
Tu nombre es dulce sorbo de aguamiel,
que llega hasta mi oído y me transforma.